13 de abril de 2015

Otra perspectiva


     Cada año la llegada de la primavera venía acompañada del comienzo de las competiciones, que para mí era el momento de la ejecución, la puesta en práctica de todo lo previamente entrenado.
     Unas me salieron bien, otras mal; aprendí, “desaprendí “y volví a aprender; disfruté, conocí y viajé…
     Ha sido algo que me ha aportado mucho. Pero como todo en la vida, tuvo su momento y lo que me motivaba dejó de hacerlo y con lo que disfrutaba pasó a ser una rutina. Así que me alegro ¡Y tanto! De haber decidido este año no participar en el circuito nacional de competiciones para dedicarme en cuerpo y yema a la escalada deportiva.

Encadene doble
Peter Palestina - Daños 8b y yo Akelarre 8b+
     La roca, salir al monte, estar con los amigos… ¡Cómo estoy disfrutando el calorcito estival!

     ¿Encadenes? también ha habido. Resulta que la vía que me quitaba el sueño (una tal Ginia del Perea), necesitaba una condición de temperatura y sequedad casi inexistente en las paredes murcianas. Además cuando conseguí tener el nivel para escalarla con cierta soltura, coincidió con la mayor durabilidad del solear primaveral. Llegado ese momento (en el que cada vez que cogía el móvil consultaba eltiempo.es) decidí, no sin cierta pena, abandonar la susodicha para probar otras. Mmmmnnn y qué bonito cambiar de pantalla. Me hice con Akellarre en Orihuela y con la ilusión de los nuevos retos.





     
Más y mejor en las vacaciones... próximo post...

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